Recopilación del Corán del Tercer Califa (Historia del Corán)
Recopilación del Corán del Tercer Califa (Historia del Corán)
Author :
H. Yavan Arasteh
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Historia del Corán
Recopilación del Corán del Tercer Califa
Por: Husaîn Yavân Ârâsteh
Traducción: Dra. Zohre Rabbani
A) El objetivo de la unificación de los ejemplares (Masâhif).
Vimos cómo luego del fallecimiento del Noble Profeta (BP) fue realizada la recopilación
del Corán formalmente bajo la orden del primer Califa y el esfuerzo de Zaîd Ibn Zâbit. Anterior
a esto, ya había sido recopilado un ejemplar por Imâm ‘Alî (P) quien era el más versado del
Corán. Igualmente algunos de los grandes discípulos se preocuparon también por recopilar su
propio Mus·haf, y los ejemplares de algunos de ellos, que gozaban de una destacada posición, sin
demora atrajeron la atención de los musulmanes. Fue así como la gente de cada región recitaba
el ejemplar recopilado por uno de los discípulos. La expansión del Islam en la segunda y tercera
década de la hégira, el vuelco floreciente hacia el Islam y el extremado interés que demostraban
por su Libro Sagrado, fueron las causas por las cuales los musulmanes instruidos comenzaran a
reproducir el Corán, partiendo de los ejemplares más famosos y existentes en cada región, de
acuerdo a sus posibilidades. Aunque los habitantes de ciudades tales como Kufah, Shâm y Basora
seguían los ejemplares de ‘Abdul·lah Ibn Mas‘ûd, Ubaîî Ibn Ka‘b y Abû Mûsâ Ash‘arî
respectivamente, sin embargo, por la necesidad de la gente hacia la memorización y recitación
del Corán y debido al paso del tiempo, fueron reproducidos numerosos ejemplares.
La escritura en su primera etapa fue muy simple e incompleta, de modo que recitar desde
un Mus·haf sin respaldarse en la memoria era algo imposible. Como observaremos en el capítulo
quinto de este libro, la escritura carecía de cualquier tipo de puntos, grafemas de vocalización y
otras marcas para alejar la ambigüedad en la lectura. Lo realizado en la época de Abû Bakr, a
pesar de que fue un paso importante en pro de la protección y resguardo del Corán, no podía
prevenir la aparición de diferencias de recitación en medio de los musulmanes, y cuanto más
transcurría el tiempo las discrepancias eran mayores.
En las fuentes históricas han sido reportados numerosos casos de diferencias entre los
musulmanes en cuanto a la recitación del Corán, las cuales fueron causa de que algunos iniciaran
la búsqueda de una solución.
Bujârî en su obra Sahîh, relata de Anas Ibn Mâlik un suceso que atrajo la atención de los
analistas del Corán:
Anas cuenta: “Hudhaîfah1 que participó en la batalla de Armînîah (Armenia) y
Azerbaiyán acompañan a los ejércitos de Shâm e Irak, observó durante la batalla
diferencias dentro del ejército del Islam en la recitación del Corán, lo cual causó en él un
gran temor. Cuando regresó dijo a ‘Uzmân: “¡Oh, Príncipe de los Creyentes! ¡Salva a la
comunidad del Islam antes de que discrepen en su Libro Sagrado al igual que los judíos y
cristianos!”2
Según otra narración Hudhaîfah en el regreso de la batalla se encontró con Sa‘îd Ibn ‘Âss
en Azerbaiyán y le dijo: “En este viaje he observado algo en los musulmanes que si fuese dejado
a su suerte, discreparán en el Corán y como consecuencia no lo practicarán”. Sa‘îd preguntó:
“¿Cómo es posible?” Respondió: “Vi a la gente de la ciudad de Homs que declaraba que su
recitación es la mejor de todas ya que la han aprendido de Miqdâd. Los de la ciudad de Damasco
consideraban la suya mejor. Los de Kufah decían lo mismo afirmando: “Nosotros hemos
aprendido el Corán por la enseñanza de Ibn Mas‘ûd”; los de Basora aseguraban: “Hemos
aprendido de Abû Mûsâ”, y denominaban su ejemplar “Lubabul Qulûb”. Y cuando Hudhaîfah y
Sa‘îd Ibn ‘Âss llegaron a Kufah3, Hudhaîfah hizo consciente a la gente. Los discípulos del Profeta
(BP) en Kufah y muchos de sus seguidores estuvieron de acuerdo con él; no obstante los
seguidores de Ibn Mas‘ûd cuya recitación era famosa en Kufah, se opusieron. Hudhaîfah
enfurecido viajó a Medina y visitó a ‘Uzmân para notificarle todo lo que había observado y dijo
irritado: “Categóricamente os advierto, ¡socorred a la comunidad islámica!”.4
Así fue preparado el terreno para la obra de ‘Uzmân para unificar los ejemplares.
B) La formación del grupo para la unificación de los Masâhif.
La propuesta de unificación de la recitación de los Masâhif fue dada por primera vez por
Hudhaîfah. Como vimos más arriba, él había consultado con los discípulos del Profeta (BP) en
Kufah y comunicado su intención incluso antes de viajar a Medina, asunto que fue corroborado
por todos ellos, excepto por Ibn Mas‘ûd. Así también ‘Uzmân era conocedor de tal acto. Sin
embargo, no le resultaba asequible, ya que debía reunir todos los ejemplares, de entre ellos los
de los grandes discípulos. Por lo tanto ‘Uzmân consultó con los discípulos y todos respondieron
positivamente y afirmaron la necesidad de ello a pesar de sus dificultades.
Luego de hacer definitiva su decisión, ‘Uzmân envió un representante a casa de Hafsah
(hija de ‘Umar y esposa del Profeta) y le pidió que le facilitara el ejemplar del primer Califa que
se encontraba en su casa, prometiéndole devolvérselo luego de la unificación.5
‘Uzmân constituyó un comité formado por cuatro personas, que eran: Zaîd Ibn Zâbit,
‘Abdul·lah Ibn Zubaîr, Sa‘îd Ibn ‘Âss y ‘Abdu Rahmân Ibn Hâriz,6 y les ordenó escribir el Corán
Azerbaiyán. Luego de ‘Uzmân juró fidelidad a Imâm ‘Alî (P), y cuando falleció lo enterraron en Madâ’in junto
a Salmân el Persa. (Tâ’rîj Qur’ân. Dr. Râmîâr, p.412)
con el dialecto de Quraîsh en los casos de discrepancia con la pronunciación de Zaîd Ibn Zâbit
(que no pertenecía al Quraîsh), ya que el Corán había sido descendido con la lengua de Quraîsh
(que en esa época era el dialecto árabe más elocuente).7
De algunas otras fuentes deducimos que estas cuatro personas eran el núcleo principal del
comité y posteriormente se les unieron otras cuantas.
Los primeros miembros fueron todos de entre los parientes cercanos al tercer Califa:
Zaîd Ibn Zâbît: Era de los Ansâr y pertenecía a Jazraÿ. Fue el único entre los miembros que no pertenecía a
Quraîsh. Tenía once años cuando el Enviado de Dios (BP) emigró a Medina. Estaba vinculado al aparato
gobernante y obedecía al Califa.
En la época del Profeta (BP) fue uno de los escribas de la revelación y en la reunión de Saqîfah Banî Sâ‘idah
fue el portavoz de los Ansâr que habló a favor de los emigrantes (muhâÿirîn). Durante el califato de ‘Umar
ocupó el puesto de juez y emitía “fatwas” (dictámenes). Cuando ‘Umar salía de la ciudad, él lo reemplazaba.
En la época de ‘Uzmân fue el encargado del Tesoro Público. Hasta el último día fue fiel a ‘Uzmân e incluso se
abstuvo de jurar fidelidad a ‘Alî (P).
Sa‘îd Ibn ‘Âss: Nació en La Meca el mismo año de la hégira. Su padre fue muerto en la Batalla de Badr por
manos de ‘Alî (P). Era huérfano y creció bajo la tutela de ‘Uzmân. En una ocasión ‘Umar le dijo: “Yo no maté
a tu padre, fue muerto por manos de ‘Alî (P)”. El adolescente sagaz le respondió: “Aunque hubiese sido muerto
por ti, aún así, tú estás en la verdad y él en la falsedad”. Así fue como ‘Umar facilitó su matrimonio con la hija
de Sufîân Ibn ‘Uwaîf, y luego se casó con la hija de ‘Abdu Rahmân Ibn Hâriz. En el año treinta de la hégira
‘Uzmân le ofreció el gobierno de Kufah (Al-Kâmil fi At-Tâ’rîj, t.3, p.107). Sa‘îd falleció en su palacio situado a
tres millas de Medina en la época de Mu‘awîiah.
‘Abdul·lah Ibn Zubaîr: Fue el primer infante de los muhayirîn nacido en Medina. Era de aspecto grotesco y
fuerte carácter. Su tía ‘Âîshah lo quería en demasía. En una ocasión ‘Abdul·lah dijo a Ibn ‘Abbâs: “Por cuarenta
años he ocultado en mi corazón el rencor que siento hacia vosotros, Ahlul Baît”. (At-Tamhîd, t.1, p.281).
‘Abdu Rahmân Ibn Hâriz: Tenía la misma edad que Sa‘îd. Su padre falleció en el año dieciocho de la hégira
en la ciudad de Shâm. ‘Umar tomó a su madre como esposa y desde los dieciocho años ‘Abdu Rahmân vivió
con ‘Umar, hecho del cual se jactaba.
Es interesante saber que las tres personas mencionadas eran de Quraîsh y yernos de ‘Uzmân. Durante el
califato de ‘Uzmân, ‘Abdu Rahmân contrajo matrimonio con Mariam, hija de ‘Uzmân. Dio a “Umm ‘Amr” a
Sa‘îd, y ‘Abdul·lah Ibn Zubaîr se casó con ‘Aîshah, hija de ‘Uzmân y viuda de ‘Uzmân Ibn Hâriz.
Naturalmente tales elecciones traían aparejadas críticas de la gente. Como vemos en las fuentes históricas
nadie se opuso a la medida tomada originalmente por ‘Uzmân en cuanto a la necesidad de realizar ello, incluso
‘Alî (P) –como veremos- tenía una opinión positiva ante este hecho y la aprobó. Pero el punto que causó
opuestas posiciones ante ‘Uzmân por parte de personalidades tales como ‘Abdul·lah Ibn Mas‘ûd, fue el modo
de la elección de los miembros del grupo. Ibn Mas‘ûd expresó claramente:
“¿Acaso me hacen a un lado en la recopilación del Corán y me olvidan, mientras que yo soy quien aprendió
setenta suras de la boca del Profeta (BP) cuando Zaîd Ibn Zâbit jugaba con los niños?”. (Tâ’rîj Qur’ân, Seîîed
Muhammad Baqir Huÿÿatî, p.446).
Esta oposición llegó a tal punto que ‘Abdul·lah Ibn Mas‘ûd no entregó su ejemplar a ‘Abdul·lah Ibn ‘Âmir,
delegado de ‘Uzmân.
Se ha dicho: Cuando ‘Uzmân se encontraba en la mezquita dando sermones y hablando a la gente, ‘Abdul·lah
Ibn Mas‘ûd entró a ésta. ‘Uzmân dijo: “En este momento entrará un animal negro”. Ibn Mas‘ûd le respondió
toscamente. ‘Uzmân ordenó que lo tomaran de los pies y lo arrastraran sobre la tierra, y fue así como se
quebraron dos de sus costillas. ‘Aîshah comenzó a hablar y habló mucho (en forma de crítica). (Ídem.).
Muhammad ibn Sîrîn afirma que ‘Uzmân reunió para esta obra, a doce personas de
Quraîsh y de los Ansâr, y ellos recopilaron numerosos Masâhif. No conocemos
exactamente el nombre de todos ellos, en algunas narraciones encontramos registrados los
siguientes nombres: Zaîd Ibn Zâbit, Sa‘îd Ibn ‘Âss, ‘Abdul·lah Ibn Zubaîr, ‘Abdu Rahmân
Ibn Hâriz (que era uno de los primeros miembros), Ubaîî Ibn Ka‘b, Mâlik Ibn Abî Âmir,
Kazîr Ibn Aflah, Anas Ibn Mâlik, ‘Abdul·lah Ibn ‘Âss, y ‘Abdul·lah Ibn ‘Amr.8
C) El modo y las etapas de esta obra.
El grupo de la unificación de los Masâhif se constituyó en el año vigésimo quinto de la
hégira.9
El primer trabajo realizado por este grupo bajo la orden de ‘Uzmân fue la recopilación de
todos los escritos coránicos de todas las regiones de la extensa nación islámica de aquellos días.
También solicitó a Hafsah, hija de ‘Umar, para que le entregara el Mus·haf recopilado en la época
de Abû Bakr, que luego paso a manos de ‘Umar y ‘Umar a su vez lo entregó a su hija. Éste era el
ejemplar formal del califato. Hafsah no estaba dispuesta a entregarlo fácilmente por lo cual
‘Uzmân le juró devolverlo luego de la culminación de la obra. Deducimos de las fuentes que éste
fue uno de los principales ejemplares que se utilizó como documento para el grupo.
En esta etapa todos los escritos del Corán, luego de haber sido reunidos y enviados a
Medina, fueron quemados o arrojados en agua hirviendo.10 Fue por esto que ‘Uzmân fue
“Jarrâq Al-Masâhif” (“el quemador los manuscritos coránicos”). Muchos lo criticaron
fuertemente por este acto, aunque coincidieron con el hecho de la unificación de los Masâhif.
Otro de los Mus·haf utilizados como documento fue el de Ubaîî Ibn Ka‘ab. Ubaîî se
encontraba entre las ocho personas que se unieron al primer grupo; e inclusive algunos opinan
que él asumió la jefatura del grupo. Abû Al-‘Âlîah en una narración relata lo siguiente: “Ellos
copiaron el Corán basándose en el Mus·haf de Ubaîî. Unos hombres escribían mientras que Ubaîî
les dictaba”.11 Aunque el Mus·haf de la época de Abû Bakr y el Mus·haf de Ubaîî jugaron una
función importante en la recopilación del Corán, el grupo no desatendió a los otros escritos
coránicos.
Abû Qalâbâh relata de Anas Ibn Mâlik: “Si el grupo discrepaba respecto a alguna aleya
decían: “El Enviado de Dios ha enseñado esta aleya a tal persona”. Entonces enviaban a
alguien a buscarlo, aunque viviese a tres farsaj12 de Medina y le preguntaban: “¿En qué
forma te enseñó esta aleya el Mensajero de Dios?”. Él respondía y los escribas lo
registraban en el lugar que habían dejado vacío”.13
Luego de la etapa de reunir los escritos coránicos y quemarlos (excepto algunos que fueron
utilizados como documento), y la etapa del registro y escritura del Corán con una sola recitación,
el siguiente paso fue el cotejo de los ejemplares escritos para cerciorarse de que no tenían
diferencia y de que su recitación era unánime.14
Naturalmente sabemos que las letras en su etapa inicial no llevaban puntos, por lo que
dificultaba diferenciar las letras similares. No era costumbre escribir la letra “Âlif” (Â) en medio
de la palabra; las palabras no llevaban los morfemas de vocalización, por esa misma razón,
aunque el grupo trabajó con precisión y exactitud, no pudo alcanzar el éxito en sus objetivos,
surgiendo más adelante discrepancias entre las recitaciones del Corán.
La última etapa fue el envío de los ejemplares controlados y cotejados, a las diferentes
regiones de los importantes centros de aquellos días. Luego del envío de estos ejemplares, cada
uno de los cuales fue acompañado por un recitador del Corán de parte del Califa, todos los
musulmanes debían recitar el Corán únicamente con la pronunciación del ejemplar enviado.15
D) La cantidad de copias del ejemplar de ‘Uzmân (distribuidas en las
importantes ciudades).
Existen numerosas versiones al respecto. Abû ‘Amr Ad-Dânî en su obra Al-Muqni‘
argumenta:
“La mayoría de los sabios opinan que el grupo escribió los ejemplares en cuatro
reproducciones, y envió a cada región una de éstas: Kufah, Basora, Shâm y otra quedó en
Medina ante ‘Uzmân. Otros opinan que los Masâhif fueron siete y fueron enviados,
además de los centros mencionados, a La Meca, Yemen y Bahrein. No obstante, la primera
versión es más correcta y los expertos en Ciencias Coránicas se basan en ella”.16
Suîûtî sostiene:
“Es famoso que los ejemplares en la época de ‘Uzmân eran cinco. Transmite Ibn Abî
Dâwûd de Abû Hâtam Saÿistânî que fueron escritos siete ejemplares y enviados a La Meca,
Shâm, Yemen, Bahrein, Basora y Kufah, y que ‘Uzmân guardó con él un ejemplar para
Medina”.17
El historiador Ia‘qûbî en su obra considera nueve el número de los ejemplares en la época
de ‘Uzmân y agrega Egipto y Argel a los lugares antes mencionados.18
El Dr. Râmîâr en su investigación, luego de mencionar diferentes opiniones, deduce que
los tres centros importantes islámicos y militares en la época de ‘Uzmân fueron Shâm, Kufah y
Basora. Estas ciudades, junto a las dos ciudades de La Meca y Medina, que gozaban de una
posición destacada, tenían los ejemplares (registrados en la época de ‘Uzmân). Éstos fueron
exactamente los mismos centros que posteriormente fueron núcleos del desarrollo de las
principales recitaciones. La divulgación de las diez19 recitaciones en estas mismas ciudades
corrobora esta idea: en Medina Nâfi‘ y Abû Ya‘far; en La Meca, Ibn Kazîr; en Basora, Abû ‘Amrû
Ibn ‘Alâ’ y Ia’qûb; en Shâm, Ibn ‘Amir; en Kufah, ‘Âsim, Hamza, Kisâ’î y Jalaf. Entonces llegamos
a la conclusión que los ejemplares enviados fueron cinco.20
De este conjunto de versiones, deducimos que los Masâhif fueron enviados a distritos que
funcionaban como centros. ‘Uzmân envió con cada Mus·haf a un recitador del Corán para que
la gente recurriese a él en sus discrepancias y recitasen el Corán según su recitación. La gente
de cada región hacía reproducciones para sí mismos del ejemplar enviado, que servía como la
fuente principal.
Si entre los ejemplares enviados a las diferentes regiones surgía una disparidad, el punto
de referencia era el “Mus·haf Imâm” (Mus·haf Guía) que se encontraba en Medina, centro del
gobierno islámico. Los demás ejemplares también fueron llamados “Imâm” (guía) ya que en sus
propias regiones eran la fuente de los demás ejemplares.
E) Las características de los ejemplares de la recopilación de ‘Uzmân.
1. En estos ejemplares fue respetado también el mismo orden que guardaban los
ejemplares de los discípulos, es decir, la clasificación general de las suras como son: suras tuwal,
mi’ûn, mazânî, mumtahanât y mufassalât. La única diferencia en el ordenamiento de estas suras
se hallaba en la colocación de las dos suras Al-Anfâl y At-Taûbah: en el Mus·haf de ‘Uzmân
estaban colocadas estas dos suras en una sola, la cual ocupaba el séptimo lugar y era considerada
dentro del grupo de los sab‘ut tuwal, hecho que no se había observado con anterioridad.
2. Los Masâhif en la época de ‘Uzmân observaban una forma de escritura rudimentaria, y
carecían de cualquier punto, vocal o signo para diferir las letras semejantes, siendo esto una de
las razones principales de la aparición de las diferentes recitaciones. Este tema lo
desarrollaremos en el capítulo quinto de este libro.
Desgraciadamente estos ejemplares se han extinguido con el paso del tiempo y hoy día no
encontramos rastro de ellos.
F) ¿Acaso el orden que mantenían las suras fue o no una estipulación del
Profeta?
El planteo de esta interrogativa aquí, no es específica a la tercera recopilación del Corán
(la unificación de los Masâhif) que tuvo lugar en la época de ‘Uzmân, sino que también se plantea
en cuanto a la segunda recopilación (en la época del primer Califa). Como hemos dicho en la
unificación de los Masâhif fue acatado aproximadamente el orden de los ejemplares de los
Sahâbah (compañeros cercanos del Profeta -BP-) y el ejemplar recopilado bajo el encargo del
primer Califa. No obstante cabe hacer esta pregunta: ¿acaso el orden que mantenían los suras,
tanto en la primera como en la segunda recopilación, fue estipulada por el Profeta o fue según
el criterio de los Sahâbah? Después de lo discutido con anterioridad, la respuesta a esta pregunta
es evidente. Empero existen quienes sostienen que ello fue estipulado. Abû Ya‘far Nahhâs relata:
“El orden de las suras como actualmente están registradas, nos ha llegado de parte del Enviado
de Dios”. Y Azlah Ibn Asqa‘ relata del Profeta (BP):
لمفصل






