El éxito en la vida
El éxito en la vida
Author :
Anónimo
0 Vote
341 View
El éxito en la vida
TODOS TENEMOS UN PROPÓSITO EN LA VIDA... UN DON SINGULAR O UN TALENTO
ESPECIAL QUE PODEMOS DAR A LOS DEMÁS. Y CUANDO COMBINAMOS ESTE TALENTO
SINGULAR CON EL SERVICIO A LOS DEMÁS CONOCEMOS EL ÉXTASIS Y LA EXALTACIÓN
DE NUESTRO PROPIO ESPÍRITU QUE ES LA FINALIDAD ÚLTIMA DE TODOS LOS
OBJETIVOS.
Por Deepak Chopra
Podríamos definir el éxito en la vida como la expansión continuada
de la felicidad y la realización progresiva de objetivos que merecen la pena.
El éxito es la capacidad de satisfacer nuestros deseos con facilidad y sin
esfuerzo. Pero, a pesar de todo esto, siempre se ha considerado que el éxito,
dentro del cual se incluye la creación de riqueza, es un proceso que exige
trabajar duramente y se suele considerar que se consigue a costa de los
demás. Debemos alcanzar un planteamiento más espiritual del éxito y de la
abundancia, que es el flujo que nos llega de todas las cosas buenas. Con el
conocimiento y con la práctica de la Ley espiritual, nos ponemos a nosotros
mismos en armonía con la naturaleza, y creamos, libres de preocupaciones,
con alegría y con amor. El éxito tiene muchas facetas; la riqueza material no
es más que una de ellas. Además, el éxito es un viaje y no un destino. Se da
la circunstancia de que la abundancia material, en todas sus manifestaciones,
es una de las cosas que hacen que el viaje sea más agradable.
Pero, dentro del éxito también se incluyen la buena salud, la energía
y el entusiasmo por la vida, las relaciones personales que nos llenan, la
libertad creativa, la estabilidad emocional y psicológica, la sensación de
bienestar y la tranquilidad de espíritu.
Hablaremos aquí de «Leyes espirituales» y para comprender el
concepto diremos que la Ley es el proceso a través del cual se manifiesta lo
que no es manifiesto; es el proceso por el cual el observador se convierte en
lo observado; es el proceso por el cual el espectador se convierte en el
paisaje; es el proceso a través del cual el soñador manifiesta el sueño. Toda la
creación, todo lo que existe en el mundo físico, es el resultado de la
transformación de lo no manifiesto en manifiesto. Todo lo que
contemplamos procede de lo desconocido. Nuestro cuerpo físico, el universo
físico, todo, cualquier cosa que podamos percibir a través de nuestros
sentidos, es la transformación de lo no manifiesto, de lo desconocido e
invisible, en manifiesto, conocido y visible. El universo físico no es otra cosa
que el Yo que gira sobre Sí Mismo para conocerse a Sí mismo en forma de
espíritu, mente y materia física. En otras palabras, todos los procesos de
creación son procesos a través de los cuales se expresa a Sí mismo el Yo o lo
divino. La conciencia en movimiento se expresa a sí misma bajo la forma de
los objetos del universo en la danza eterna de la vida. La fuente de toda la
creación es lo divino (o espíritu); el proceso de creación es lo divino en
movimiento (o mente); y el objeto de la creación es el universo físico (del que
forma parte el cuerpo físico). Estos tres componentes de la realidad -el
espíritu, la mente y el cuerpo, o el observador, el proceso de observar y lo
observado- son en esencia una misma cosa. Todos proceden de un mismo
lugar: del campo de potencialidad pura, que es puramente no manifiesto.
Las leyes físicas del universo son en realidad todo este proceso de lo divino
en movimiento o de la conciencia en movimiento. La Ley del Propósito de la
vida dice que nos hemos manifestado bajo forma física para cumplir un
propósito. El campo de la potencialidad pura es la divinidad en su esencia y
lo divino asume forma humana para cumplir un propósito. Cada uno de
nosotros tiene un talento singular y una manera singular de expresarlo.
Existe algo que cada uno de nosotros puede hacer mejor que nadie más en
todo el mundo; y para cada talento singular y para cada expresión singular
de ese talento existen también unas necesidades singulares. Cuando estas
necesidades se corresponden con la expresión creativa de nuestro talento,
ésa es la chispa que crea la abundancia. La expresión de nuestro talento para
satisfacer necesidades crea riqueza y abundancia ilimitadas. Si pudiésemos
implantar este pensamiento en los niños desde el primer momento, veríamos
el efecto que tiene sobre sus vidas. De hecho, yo lo hice así con mis propios
hijos. Les dije una y otra vez que estaban aquí por una razón y que tenían
que encontrar por sí mismos cual era aquella razón. Ellos me oyeron decir
esto desde los cuatro años. Cuando tenían aproximadamente la misma edad,
les enseñé también a meditar, y les dije: «No quiero que os preocupéis
nunca, jamás, de ganaros la vida. Si sois incapaces de ganaros la vida cuando
seáis mayores yo me haré cargo de vosotros, de modo que no os preocupéis
de eso. No quiero que os centréis en sacar las mejores notas ni en ir a las
mejores universidades. Lo que quiero de verdad es que os centréis en
preguntaros a vosotros mismos cómo podéis servir a la humanidad y en
preguntaros a vosotros mismos cuáles son vuestros talentos singulares.
Porque tenéis un talento singular que no tiene nadie más y tenéis una
manera especial de expresar ese talento y nadie más la tiene». Con el tiempo,
fueron a las mejores escuelas, consiguieron las mejores notas y son
singulares incluso en la universidad, en el sentido de que son autosuficientes
económicamente pues están centrados en lo que han venido a entregar. Esta
es, pues, la «Ley que tiene 3 componentes». El primer componente dice que
cada uno de nosotros estamos aquí para descubrir nuestro Yo verdadero,
para que averigüemos por nuestra cuenta que nuestro Yo verdadero es
espiritual, que somos esencialmente seres espirituales que nos hemos
manifestado bajo forma física. No somos unos seres humanos que tenemos
experiencias espirituales de cuando en cuando. Es al contrario: Somos unos
seres espirituales que tenemos experiencias humanas de cuando en cuando.
Cada uno de nosotros estamos aquí para descubrir nuestro Yo
Superior o nuestro Yo Espiritual. Ésta es la primera realización; expresar
nuestra divinidad. El segundo componente es la expresión de nuestros
talentos singulares. El tercer componente es el servicio a la humanidad:
Servir a nuestro prójimo humano y preguntarnos: ¿Cómo puedo ayudar?
¿Cómo puedo ayudar a todos aquellos con los que entro en contacto? Esto
sumado a la vivencia de la propia espiritualidad –el campo de la
potencialidad purano habrá entonces nada que le cierre el acceso a la
abundancia ilimitada. La pregunta: «¿Qué gano yo con esto?» pertenece al
diálogo interno del ego. La pregunta «¿Cómo puedo ayudar?» pertenece al
diálogo interno del espíritu. El espíritu es ese dominio de nuestra conciencia
donde conocemos nuestra universalidad. Simplemente por cambiar nuestro
diálogo interno de «¿Qué gano yo con esto?» a «¿Cómo puedo ayudar?»,
dejamos atrás automáticamente al ego y nos adentramos en los dominios de
nuestro espíritu. Para empezar hay que establecer varios compromisos:
Primer compromiso: Voy a buscar a mi yo superior, que está más allá de mi
ego, a través de la práctica espiritual. Segundo compromiso: Voy a descubrir
mis talentos singulares y después voy a disfrutar, porque el proceso de
disfrutar se produce cuando entro en un conocimiento intemporal. Esto
sucede cuando estoy en un estado de dicha. Tercer compromiso: Voy a
preguntarme a mí mismo en qué sentido estoy mejor dotado para servir a
los demás. Voy a responder a esta pregunta y llevarla a la práctica a
continuación.
Del libro «Las siete Leyes espirituales del éxito»
FUENTE:www.islamoriente.com






